MONTAñAS

Parque Nacional Natural Puracé

AUTOR: Katherine Palacio

 

El Parque Nacional Natural Puracé es quizás uno de los lugares de la geografía de nuestro país más vírgenes e inexplorados.

 

Ubicado a pocos kilómetros de Popayán, en el departamento del Cauca, esta joya de la naturaleza encarna de forma única la belleza propia de la Cordillera Central colombiana, producto de la mezcla entre fauna, flora y cultura.

 

 

En sólo un día, es posible observar el ave voladora más grande del planeta, aguas que brotan de las montañas en caída libre y páramos que contrastan con los coloridos y burbujeantes termales, originados por la actividad volcánica del lugar.

 

 

 

Nuestro recorrido inicia desde el «Puente del Humilladero» en Popayán, donde debemos tomar un colectivo que cuesta alrededor de $10.000 COP. Aunque el camino es un poco largo, nos sorprenderemos a medida que nos acerquemos a las montañas y empecemos a contemplar el paisaje que se asoma por las ventanas del bus.

 

 

Al llegar, hay que pedirle al conductor que nos deje en los Termales de San Juan, donde iniciaremos una emocionante y apacible caminata de 15 kilómetros, que nos llevará de vuelta a la entrada del parque, en la que vamos a apreciar además de la majestuosa cadena volcánica del Coconuco y el emblemático Puracé, una serie de lugares que nos dejarán como souvenir, colores, formas y texturas.

 

 

 

Nuestra primera parada, los Termales de San Juan, evoca un mundo prehistórico de enormes rocas agrietadas dada la presencia de lava volcánica en el pasado, y aguas efervescentes de entre 20 y 30 grados centígrados colmadas de azufre, que inundan un piso de musgos rojos, verdes y amarillos, adornando la obra que completan, al fondo, miles de frailejones y la silueta de las montañas.

 

 

 

A continuación, nos topamos con la «Laguna de la Danta», conocido así por la danta o tapir que bebía de sus aguas. Es un pozo puro y cristalino, al que los habitantes del lugar decidieron convertir en una «fuente de los deseos» para conseguir que los turistas arrojaran sus monedas. Los utensilios que estas personas utilizaban para recuperarlas, terminaron por modificar la composición del agua y la danta que solía permanecer alrededor de esta, jamás volvió a ser vista. Esta anécdota nos hace pensar lo importante que es apreciar la naturaleza sin llegar a alterarla.

 

 

De camino al avistamiento del cóndor, nuestra última parada, se encuentra la Laguna de San Rafael, a la que se llega tomando un desvío a 5 kilómetros de la cascada de Bedón. Desafortunadamente llovió mucho durante el día y las recomendaciones de los guardabosques fueron no seguir, puesto que hay zonas en las que podrás quedar atrapado en el fango.

 

 

Retomando el sendero, podemos contemplar el Valle de los Frailejones en todo su esplendor, confirmando de paso, por qué esta zona es considerada la primera estrella hidrográfica de Colombia, que da vida a cuatro de los ríos más caudalosos de Colombia (Magdalena, Cauca, Caquetá y Patía).

 

 

Al llegar, no podíamos pedir más: «Cóndores no vemos todos los días». Valió la pena cada minuto de espera porque para fortuna nuestra, aparecieron dos de ellos. Los indígenas Coconucos los llaman «los mensajeros del sol» y tenían razón, porque como si se tratara de seres místicos, fueron descendiendo lentamente entre la espesura de las nubes para posarse a pocos metros de nosotros, sobre una gran piedra en la que los indígenas habían puesto una «ofrenda» para alimentarlos.

 

 

Para cerrar, solo resta decir que si vas en busca de un lugar para encontrarte contigo mismo, conectarte con la naturaleza o tener una caminata sin prisa, en tan solo un día, viajar al Parque Nacional Natural Puracé va a ser sin duda, la mejor idea que puedas tener un domingo.

 

Katherine Palacio

Katherine Palacio

Soy una Diseñadora Industrial apasionada por descubrir lugares únicos junto a mis cámaras. Desde niña, el deseo de estar cerca a la naturaleza me ha cautivado profundamente y por eso mis primeras aventuras en el grupo de Scouts me hicieron entender que mi mayor deseo era explorar.

Me encantan los lugares con paisajes increíbles donde pocos llegan, lugares que se convierten en la recompensa al esfuerzo por descubrirlos.

Instagram: @katpacker