PACíFICO

Bahía Solano y las ballenas jorobadas

AUTOR: Gabriela Bejarano

Desde el cielo nublado se podía ver cómo el mar se mezclaba con la tierra morena y cómo la arena se fundía con la selva espesa. El panorama desde arriba se veía prometedor; el ambiente iba a ser húmedo y caluroso.

Bahia Solano Chocó

El aeropuerto de Bahía Solano es bien particular, con una salida directa a una carretera no pavimentada. El transporte era una camioneta que nos llevaba a un puerto donde debíamos esperar un bote. El escenario allí era magnífico con algunos botes coloridos y niños a lo lejos que se entretenían en el mar.

Bahia Solano Chocó

Siempre es bueno tener calzado que se pueda mojar, pantaloneta y maleta a la espalda. El agua llega más arriba de los tobillos al montarse en el bote, y desde allí empieza un recorrido en un mar azul oscuro que pareciera no tener fin.

Objetivo del viaje: ir a Bahía Solano a conocer a las ballenas jorobadas. Una experiencia mágica y de mucha paciencia.

Lanchas en playas de Bahia Solano

En el tiempo que estuve, teníamos dos oportunidades de avistamiento de ballenas jorobadas. «Con suerte, van a ver lo’ ballenatico», nos decía el pescador que manejaba el bote.

Era la primera salida en una mañana gris, yo estaba lista con mi cámara y con el chaleco salvavidas que pesaba más que yo en ese bote.

Lanchas en busca de ballenas jorobadas

Con una mirada atenta y sin pestañear, no dejaba de ver el horizonte para no perderme el gran momento, ya que esos instantes en los que se asoman las ballenas jorobadas duran solo segundos.

El silencio inundaba los botes, solo se sentía el movimiento del mar. El pescador apaga el bote y, a esperar. Pasan diez, veinte minutos, media hora y nada. Ya estaba desanimada y con la mano encalambrada de mantener la cámara en alto.

Lanchas en playa de Bahía Solano

De repente, y en el momento menos esperado, sonó un leve soplido y un chorro de aproximadamente tres metros de alto salió del agua. ¡El bote sale disparado en dirección al lugar de las ballenas! Y empieza una sinfonía de chorros de agua hacia el cielo.

Avistamiento de ballenas jorobadas

No era solo una mamá con su ballenato, ¡era una familia de aproximadamente nueve ballenas jorobadas! Los aplausos no pararon y las cámaras empezaron a disparar.

Ballenas jorobadas saltando
Ballenas jorobadas en el pacífico colombiano

El momento más esperado llegó: sobre la superficie se asoma el ballenato, que mide aproximadamente cuatro metros; luego se asoma la mamá, imponente, que puede llegar a medir hasta dieciséis metros. Ellas vienen a las aguas cálidas del pacífico para tener sus crías.

Ballenas jorobadas jugando en el mar pacífico
Ballenas jorobadas yubartas

El ambiente es más calmado cuando se está en el agua, pero las travesías de las caminatas atravesando la montaña hacen que el viaje tenga otra experiencia.

Playa de Bahia Solano Chocó

Hubo una tarde en que decidimos caminar hasta una playa desierta. El camino estaba cubierto por un techo de hojas, por el que apenas se asomaban los rayos de sol, se sentía húmedo el ambiente, pero al llegar a la playa, la brisa del mar nos refrescaba, apenas se veían los cangrejitos asomarse en la arena.

Pescador artesanal
Pescador artesanal

VISITAR CHOCÓ VALE TODA LA PENA

La experiencia es única e inolvidable. La gente es muy cálida y siempre te saluda al pasar. En las casitas se asoman niños, botes llegan y van con la pesca del día o de la semana.

Cangrejo

Realmente, estar allá es conectarse con lo que es nuestro como colombianos. El Chocó es un destino que aún es muy inexplorado, y aún nos falta conocer otras miles de maravillas que tiene para ofrecer.

 

-> Si estas encantado con los paisajes selvaticos del Chocó deberías explorar Capurganá y el Fin del Mundo.

Gabriela Bejarano

Gabriela Bejarano

Diseñadora – Fotógrafa – Viajera
Buscando las historias detrás de las fotografías
flickr.com/people/maracuya_/
Instagram: @gabriela_be

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