AMAZONIA

¿Quieres ir al Fin del Mundo?

AUTOR: Viviana Oquendo

Así comenzó esta aventura hacia las Cascadas Fin del Mundo y a la Reserva Natural Paway en Mocoa Putumayo, otro de los lugares inexplorados de nuestro país.

Mi amiga Paola me escribió un mensaje el día miércoles, decía: ¿Quieres ir al fin del mundo?, me proponía que viajaramos por carretera el viernes de esa misma semana.

la casa en el arbol mocoa putumayo

¿El plan? Viajar en bus el viernes en la noche saliendo desde Bogotá hasta Mocoa, Putumayo, llegar hasta las Cascadas Fin del Mundo el sábado, dormir en un árbol y regresar a Bogotá en bus el domingo en la noche ¡Listas para volver al trabajo el lunes!

casa en el arbol reserva paway
Reserva Natural Paway – Casa en el árbol

Y así fue, el viernes en la noche tomamos un bus que salía desde Bogotá hacia Mocoa, Putumayo.

Una población que muy a pesar del incidente ocurrido en el mes de abril del año 2017, puede mostrar la mejor cara para aquellos que lo visitan.

la casa en el arbol mocoa putumayo

Solo hay dos formas para llegar hasta Mocoa, por aire o tierra, pero eso depende del presupuesto de cada viajero.

Nosotras elegimos viajar en bus, un trayecto nocturno que duró 12 horas desde Bogotá.

Lo bueno, la empresa transportadora en la que viajamos nos dio cobija y refrigerio, así que solo nos bastó con llevar un antifaz para tapar los ojos y algo que sirviera para apoyar la cabeza para poder dormir casi que como en casa.

vista desde la casa en el arbol reserva natural paway

Al llegar a Mocoa tomamos un taxi que nos llevó a la entrada de la caminata hacia las Cascadas Fin del Mundo.

Es un sendero que inicia en un hermoso río y permite una caminata autónoma de unas 2 horas por el piedemonte de la cordillera que colinda con la selva amazónica.

-> Aquí tienes una guía de viaje para planear tu visita a las Cascadas Fin del Mundo.

río putumayo

La caminata es fácil de hacer, debido a que hay muchos árboles que protegen del sol y el ambiente es fresco en la mayor parte del camino.

No encontramos animales peligrosos, pero sí guías locales dispuestos a ayudar en lo que el visitante necesite.

Por ese apoyo, que fue organizado por la comunidad desde hace unos meses, se deben pagar $15.000 en la entrada.

camino a la Cascada Fin del Mundo mocoa putumayo

Además, llegando a la parte más alta del recorrido (un poco antes de descubrir las cascadas), están unas personas que venden sandia y otros snacks.

Comerte una sandía, justo en ese punto del recorrido, resulta ser una de las experiencias gastronómicas y deportivas más maravillosas.

la casa en el arbol mocoa putumayo

Finalmente, descubrimos la primera cascada, en total son 4, pero puedes saltar y nadar en 3 de ellas que forman pozos de agua en el río cristalino junto al cual se va caminando.

Cascada fin del mundo mocoa Putumayo

En la cuarta cascada es imposible saltar, es la la Cascada Fin del Mundo y no hay más camino adelante.

Pero en una de las cascadas hay una cueva y allí se puede almorzar sancocho de gallina, pescado, cerdo, entre otros. Esta fue nuestra favorita.

vista desde la Cascada Fin del Mundo Putumayo

Finalmente, llegamos a la Cascada Fin del Mundo y pudimos disfrutar de ese balcón natural en el que parece que el mundo se acabara y a la vez, otro comenzara.

En esta Cascada el agua que brota de las montañas cae con gran fuerza al vacío, a una altura aproximada de 75 metros y va a dar a las rocas.

Casacada Fin del Mundo Moca Putumayo

Además, mi sensación personal fue ver frente a mí la inmensidad superior de la vida, belleza y armonía de nuestro planeta, desde un lugar igualmente inmenso, del que yo también hacía parte, compartiendo con personas que también comprenden el valor que tienen los viajes para comprender la propia vida.

Camino a Fin del Mundo Mocoa Putumayo
rio putumayo

Pero allí no terminaban las aventuras.

RESERVA NATURAL PAWAY CERCA AL FIN DEL MUNDO

Al volver del recorrido nuestro siguiente objetivo era dormir en la casa del árbol de la reserva Paway, «Paway» que en indígena significa «volar».

Y ¿por qué el nombre?, se debe a que es una Reserva dedicada a la producción de mariposas y las mariposas, ¡vuelan!

Reserva natural Paway Putumayo

La fundadora de la Reserva se llama Mildred, una hermosa e inspiradora mujer del Putumayo que quería hacer algo bueno por el mundo, como yo, como tú, como muchas personas.

Ella ya pudo identificar y discernir las señales que da a cada quien la vida y encontró que su forma de hacerlo era protegiendo la biodiversidad.

aves en la reserva natural paway

Mildred trabaja en la producción de mariposas (que junto a las abejas se encargan de la polinización, especialmente en los casos en que las abejas no lo hacen), en una Reserva autosostenible, que cuida muchas de las especies nativas de la región.

Promueve y apoya la recuperación de flora y fauna y además, ha construido una casa en un árbol para que los enamorados de la vida podamos pasar una o varias noches en una ceiba de 100 años.

Reserva Paway hospedaje en casa en el arbol
Reserva Natural Paway

No por nada se ganó el Premio CITI al Microempresario 2016. ¡Ah! Y, además, ella hace parte la fundación Tejedoras de Vida.

la casa en el arbol mocoa putumayo

De todo lo que podría contar de ese lugar y de las personas y los animales que allí habitan, elijo 2, básicamente porque no quiero dañar su propia experiencia:

Por un lado, ¡la ceiba! En una ceiba de 100 años hay una casa en el árbol en la que se puede dormir. La ceiba es el árbol sagrado tanto de los Mayas  como de 8 de las 15 comunidades indígenas de esta región.

la casa en el arbol mocoa putumayo

La casa se llama «Wasi Muskui» que en lengua Inga significa «casa para soñar». ¡Tendrán que subir para saber cómo se ve, se escucha y se siente desde arriba!

Casa en el arbol Reserva Paway

Por el otro, ¡una tortuga que me enamoró! Azul es una tortuga que cuando nació fue pensada por el dueño como una tortuga de agua, así que la ubicó en un acuario.

Sin embargo, Azul es una Morrocoya (de tierra) que no sabía caminar cuando llegó a la reserva.

Entonces, el sobrino de Mildred está enseñándole a caminar para que no se lastime las patas, levantando un poquito su caparazón en la parte de atrás y así motivándola a pisar bien.

recorrido por la reserva natural paway

Pero además de azul hay monos aulladores, aves, perros como Martel y Suma. El nombre Martel viene del libro «El río», escrito por Wade Davis. De acuerdo a la fundadora de la Reserva Natural Paway, ¡vale la pena leerlo!

También encuentras en la Reserva Natural Paway un pozo para nadar, comida deliciosa, el río Pepino junto la reserva y mucha energía positiva para recargar el alma.

-> Desde aquí puedes ver sus precios y reservar tu estadia.

baño en piscina natural

Como diría Mildred… estar allí es una forma de vivir la paz.

OTROS SITIOS TURÍSTICOS CERCA AL PUTUMAYO

En Amazonas: Puerto Nariño y Moncagua

En Cauca: Parque Nacional Natural Puracé y la Isla Gorgona.

En Huila: El desierto de la Tatacoa

En Nariño: Laguna del Telpis

En el Valle del Cauca: La Barra, San Cipriano y Bahia Malaga

Viviana Oquendo

Viviana Oquendo

Colombiana, nacida en Bogotá. Padre paisa-valluno (apellido español), madre santandereana (apellido indígena). Una sangre que va llamando a navegar y descubrir.

Creyente en la fuerza y vida que da la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, los sueños y los viajes ... Y en la necesidad de elegir una carrera que permita dar a otros y dignificar el existir.

Así pues: una viajera que va enfrentando miedos, confiando en la intuición y encontrando así los tesoros que su propio camino aguarda

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