La Villa de San Benito Abad – Travelgrafía

CARIBE

La Villa de San Benito Abad

AUTOR: Maria de los Angeles Tirado

 

«La tierra bendita del milagroso y de las aguas del río San Jorge»

 

Ir a la Villa de San Benito Abad se ha convertido en el destino de la peregrinación y de la desconexión, a solo 51 km de Sincelejo, la capital de Sucre, la Villa es un referente milagroso de la región caribe.

 

Las calmadas aguas del San Jorge bañan esta extensa tierra y permiten el tránsito de miles de canoas hacia otros pueblos llevando productos agrícolas como plátano, ñame, yuca y por supuesto, el pescado.

 

Un día domingo decidí recorrer estas tierras sabaneras, mi plan era tomar algunas fotos de paisajes y personas.

 

Salí en carro con mi familia en las horas de la mañana desde el municipio de Sampués, Sucre, que limita al norte con la Villa, aproximadamente a 32 km. Pasando por galeras y el Roble, que son pequeños pueblitos de amplios terrenos que han ido creciendo gracias a las bondades de la actividad ganadera.

 

El viaje comenzó, se tornaba fresco, disfrutábamos cada brisa, cada verde a nuestro alrededor, un camino inspirador, escuchamos a Carlos Vives y me concentraba ansiosa con cámara en mano para empezar a conocer, a sentir y a retratar.

 

¡Llegamos! Fueron 45 minutos exactamente en el trayecto, afortunadamente la carretera que conlleva a esos municipios hasta llegar a la Villa está en excelente estado, entramos y nos dirigimos a la plaza central donde se encuentra la famosa Basílica menor del Señor de los milagros.

 

Es un hermoso recinto religioso de San Benito que todos los años recibe a miles de creyentes para encomendar sus peticiones al cristo redentor, se celebraba la eucaristía de domingo y nos quedamos a presenciarla.

 

Había demasiada gente, era mucha pretensión de mi parte tratar de capturar el interior de la Basílica porque pasar entre la gente era muy difícil, seguí hasta el altar con la curiosidad de conocer la estatua milagrosa, había una fila enorme, muchos con papelitos en sus manos, donde iban escritas sus peticiones.

 

La fila se movía rápido, hasta que pude presenciar desde lejos subiendo por unas escaleras pequeñas el imponente santuario dentro de una gran caja de vidrio, ¡Maravilloso! Una sensación intensa al llegar ahí, muchos lo rodeaban, lo tocaban, otros solo lo miraban perplejas como yo, me desconecte de la cámara, y comencé a orar y a dar gracias por ese momento. No hace falta ser tan creyente para sentir su presencia acompañada de la devoción de tanta multitud.

 

La salida del santuario conduce a la parte trasera de la Basílica, salí de ahí un poco más inspirada, recorrí alrededor de la plaza, comencé a tomar un par de fotos y comí de los ricos fritos y una avena bien fría por el clima caluroso que se siente en la Villa.

 

Mi padre quería ir a la orilla de la ciénaga, que constituye realmente el puerto de la Villa. En épocas de lluvia está totalmente lleno y facilita a los pescadores recoger el sustento diario y llevarlos a su destino y también a que los habitantes puedan trasladarse a los corregimientos vecinos.

 

A pesar del sol inclemente, nos quisimos quedar un rato en el planchón observando, conversando hasta que llegara el medio día para disfrutar de un buen pescado de río.

 

Se hicieron las 12:15 p.m y nos devolvimos a pie pasando por varios vendedores ofreciendo el mejor almuerzo y el mejor servicio, solo tres mesas en la terraza, pero con una vista inigualable al San Jorge, nos quedamos y disfrutamos un delicioso sancocho de bocachico con agua panela, ensalada, arroz blanco y patacón.

 

Ya pasadas cuatro horas de nuestro paseo, decidimos devolvernos por la misma vía que conduce hacia la ciudad de Sincelejo que como dije inicialmente, queda a 51 km de distancia.

 

La Villa de San Benito Abad comprende la mayor parte del territorio sabanero del departamento de Sucre, su mayor arteria fluvial alimenta con sus aguas un sinnúmero de caños y de ciénagas, el Río San Jorge, único río que pasa por el municipio, discurriendo de norte a sur.

 

Sin duda esta fue una experiencia fascinante, que poco a poco fue cambiando un rumbo que inicialmente fue solo fotográfico, y se convirtió en una total desconexión del alma, para disfrutar de la bella sabana, de las quietas aguas del río, y de sentir porque la Villa de San Benito Abad es la tierra bendita del milagroso.

 

Maria de los Angeles Tirado

Maria de los Angeles Tirado

Sucreña, Administradora de Negocios de profesión y fotógrafa por pasión.

Desde que encontré la felicidad al lado de un cámara fotográfica, entendí que debía compartir cada lugar que he recorrido, capturarlo y hacerlo mágico. Colombia tiene lugares hermosos que aun faltan por explorar, los invito a que conozcan nuestro hermoso país y que se deleiten con cada aventura.