MONTAñAS

Pijao, tesoro escondido del eje cafetero

AUTOR: Guillermo Enciso

 

El eje cafetero colombiano es uno de los destinos más visitados tanto por nacionales como por extranjeros. Especialmente, el departamento del Quindío, famoso por sus parques temáticos. Sin embargo, aunque muchos no lo sepan y siempre visiten los mismos destinos, esta tierra tiene mucho más que ofrecer.

 

Uno de estos municipios escondidos y que son un verdadero tesoro oculto es Pijao. Una pequeña población que se encuentra en la zona montañosa del eje cafetero, sobre la cordillera central a 1.700 metros sobre el nivel del mar.

 

En el pasado fue uno de los epicentro del conflicto armado en Colombia, razón principal por la cual este es un territorio desconocido e inexplorado para muchos. Pero, gracias a Dios, esas fueron otras épocas y hoy Pijao está comenzando a vivir su renacimiento, está listo para que el mundo conozca este diamante en bruto.

 

Pijao es el único municipio de latinoamérica en formar parte de la red de «pueblos sin prisa» o Cittaslow, un modelo de desarrollo urbano sustentable en el que se promueve el turismo responsable, que no afecte a pobladores ni a la naturaleza y que permita a los viajeros disfrutar de estos destinos no tan populares pero maravillosos, pues conservan su encanto genuino.

 

 

En este vídeo puedes conocer un poco más sobre Pijao y Cittaslow:

 

 

Cuando llegas a este increíble lugar es imposible no sentirte atraído por su su magia.  Te recomiendo que comiences el recorrido por el parque principal y verás que, para donde dirijas tu mirada encontrarás una explosión de colores en sus casas.

 

Sus fachadas te harán sentir que estás en un lugar en donde el tiempo pareciera no pasar, una sensación totalmente indescriptible.

 

 

Su alcaldía parece ser un  museo antropológico (de hecho, lo es de cierta manera). Su iglesia se mezcla con la arquitectura de las tiendas aledañas, algo atípico en la región y que llama mucho la atención.

 

Si caminas de esquina a esquina de seguro te sorprenderás. Busca la «casa de los colores», busca los murales que decoran sus calles. Ve en busca de los jardines secretos que se esconden en sus casas.

 

Habla con los locales y descubrirás que son una gente muy amable, felices que visites su tierra y dispuestos a contarte sus historias de un pasado oscuro y un futuro esperanzador.

 

 

Cuando exploraba sus callecitas y sus casas de colores encontramos una pequeña tiendita con un mural afuera. Entramos en busca de artesanías o pequeños souvenirs de pueblo.

 

Que interesante fue nuestra sorpresa cuando nos atendió un señor en botas pantaneras, camiseta no del todo limpia, con marcas de tierra, de barro, este señor, Don Carlos Arturo, un campesino de la región, productor del Café de Origen La Floresta, un café orgánico de calidad mundial.

 

Más sorpresa aún fue cuando nos llevó a la parte posterior de la tienda y nos hizo partícipes de una verdadera experiencia cafetera. Don Carlos Arturo es el encargado de sembrar, cultivar, producir, recoger, moler y servir el café, además de ser un gran barista.

 

Él nos enseñó mucho sobre el café de origen, los métodos de filtrado y preparación. Nos hizo una demostración en vivo del método chemex (método clásico para la preparación del café) e hicimos una cata de diferentes tipos de café, calientes y fríos.

 

Eso es una verdadera joya escondida que vale la pena que el mundo la conozca, para que así ayudemos a los campesinos de la región y disfrutemos el verdadero mejor café del mundo.

 

 

Contiguo a este café, está la Tiendita del Buen Vivir, un lugar muy particular donde se puede encontrar cafés de origen de diferentes productores de la región, así como otro tipos de productos, accesorios para la preparación del café y artesanías muy especiales.

 

En resumen, el eje cafetero es mucho más de lo que crees, Pijao es un lugar que definitivamente tienes que conocer si quieres vivir una experiencia cafetera genuina y auténtica, una experiencia que de seguro han vivido más extranjeros que nacionales.

 

Esa es mi invitación, descubrir esa Colombia inexplorada, esos lugares que hacen que nuestro país sea realismo mágico puro.

 

Guillermo Enciso

Guillermo Enciso

Soy un nómada urbano feliz de vivir en Cali, la sucursal del cielo pero con la misión de recorrer Colombia y el mundo. Nací para viajar. Vivo para viajar, conocer costumbres y culturas. Mi lema es "probar de todo y hacer de todo" porque cada día es un regalo que debemos aprovechar al máximo.
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