PACíFICO

Anécdotas del pacífico colombiano

AUTOR: Angelica Marroquín

El destino: la playa de Ladrilleros, Valle del Cauca. El viaje: amigas, arreboles, brisa y el pacífico colombiano. Nuestra guardiana: La Negra una schnauzer rescatada por una de mis amigas y que es nuestra compañera fiel de viaje.

Jugando en la playa con mis amigas

Como quien dice nos gozamos el paseo de principio a fin, arrancamos del Terminal de transportes de Cali a las 3:00 a.m. dos caleñas y una costeña, con maletas de 3 días armadas como para un mes.

La buseta que tomamos estaba llena entonces nos sentamos todas en la última fila, nuestros vecinos de puesto eran un abuelito que viajaba solo y dos adolescentes que ya habían empezado el viaje al son de champeta, salsa choque y reggaetón.

Explorando la selva del pacífico colombiano

Con este ambiente caleño llegamos a Buenaventura a buscar lancha para Ladrilleros.

El viaje en lancha es genial porque se pueden contemplar muchos paisajes hermosos, se hacen paradas en varias playas y la adrenalina que se siente al chocar de frente contra las olas es indescriptible.

Viajando en lancha por el Océano Pacifico

Al llegar a la cabaña en la que nos hospedaríamos en Ladrilleros, seguimos derechito a la playa y allí estuvimos hasta entrada la noche, llegamos a la cabaña llenas de arena y muertas de la risa a hablar hasta la madrugada, mejor dicho la cosa pintó bien desde el comienzo.

Nuestros días eran sencillos, nos levantábamos temprano, organizábamos la casa, desayunábamos y salíamos a caminar por senderos.

Explorando el pacífico colombiano
Caminando sobre el camino de trocha en Ladrilleros

El primer día nos fuimos hasta La Barra, una playa cercana a Ladrilleros a la que se puede llegar caminando por trocha o por la playa de Ladrilleros.

Nosotros elegimos la trocha y nos demoramos como 1 hora porque el camino es pedregoso y te detienes mucho para observar la vegetación y la diversidad de aves que hay.

La felicidad de viajar a Ladrilleros

De nuevo llegamos todas embarradas porque ese día había llovido en la madrugada, por lo que nos caímos muchas veces pero sin lastimarnos.

En La Barra que usualmente está sola, nos quedamos toda la tarde, ese día nos hicimos amigas de un nativo que se sentó con nosotras a tomar cerveza y charlar un rato, las personas del pacífico son muy amistosas, espontáneas y amables.

Perro encima de la mesa de una tienda

Terminamos el día en una tienda comiendo empanada de camarón con cerveza y ahí conocimos 2 gringos con los que fuimos a bailar en la noche a la discoteca de Ladrilleros, que al igual que todo el lugar es muy rústica, pintoresca y abierta para todo el público incluso para Negra, nuestra perrita que pasó la noche con nosotras al son de la salsa y música pacífica.

Nuestros nuevos amigos como era de esperarse bailaban poco así que terminamos en nuestra cabaña hablando de sus vidas y quedamos asombradas de lo mucho que les gustaba los paisajes y la gente de nuestra tierra.

Perrito caminando por la playa de Ladrilleros, Valle del Cauca, Colombia

Estaban tan impresionados que habían tomado la decisión de trabajar como profesores de inglés en un colegio en Popayán para poder vivir y conocer nuestra cultura a fondo, incluso nos confesaron que Colombia era su país preferido ya que su gente y sus paisajes son puro realismo mágico.

Viajando en canoa en piscinas naturales de Ladrilleros

El último día decidimos hacer un recorrido en canoa, una experiencia mágica, el río es de un color verdoso oscuro, la vista es bastante selvática, está rodeada de manglares y ambientada con el sonido de diversas aves y finalmente se llega a una cascada donde el agua es muy cristalina y sientes paz en tu cuerpo.

Nadando en las piscinas naturales de Ladrilleros

El último día lo terminamos en una peña mirando el atardecer con hermosos arreboles, de esos que sólo se pueden ver en el pacífico colombiano, fue un excelente final escuchando boleros, zambas y reggae, viendo cómo el sol huevo crudo de venado mordía el horizonte ocultando la luz trasteándonos hasta la oscuridad.

Contemplando el atardecer en la playa de Ladrilleros

En esa tarde tan mágica, mis amigas y yo nos declaramos panteístas y nos remontarnos a este fragmento de Vargas Vila: «La Naturaleza, tiene la cualidad reparadora de panteizarnos; una hora que paséis en coloquio con ella, basta para despertar todos vuestros más bellos instintos primitivos, para rejuvenecernos, para empezaros a fundir en su seno generoso; ¡ay! ¿por qué hemos de arrancarnos otra vez de ella, para entrar de nuevo en esta ficción interminable que es la vida, fuera de la naturaleza?»

Finalmente, si quieres viajas a La Barra, aquí te dejo una guía práctica y si te animas a venir a ver las ballenas jorobadas, Bahia Solano es un paraíso para hacerlo.

Angelica Marroquín

Angelica Marroquín

Soy una mujer nacida en cuerpo y alma en el trópico, ubicación que ha influenciado mis más grandes pasiones: la bohemia, la lectura, la brisa del ocaso, el verde de la selva, el río, los viajes sin rumbo fijo y el mar.

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